domingo, 13 de diciembre de 2009

Lunes, 30-11-09... y Concurso de Fotografía

¡Hola a todos! Una semana más (o mejor dicho ya, menos) estamos aquí para contaros lo que ocurrió en la pasada clase de PI, la cual correspondía a la última clase de este primer trimestre que ya hemos terminado, para alegría de muchos o decepción de otros en cuanto a las notas. La última clase fue hace 2 semanas, debido al puente que tuvimos el lunes pasado, y fue la clase anterior al Concurso de Fotografía en el cual actuamos de monitores, tal y como se relata al final de esta entrada.

En primer lugar, Miguel nos mostró y nos comentó como iban las puntuaciones de cada uno de nosotros ya que la sesión de evaluación era esa misma semana. Así, fuimos viendo que 3 alumnos recibirían el punto extra (más comentarios en sus fotografías), y qué grupo se llevaría el otro punto y por el contrario, a cuál se le restaría 0.5 al tener el menor número de comentarios en Flickr. Miguel nos recordó que debido a esto, debíamos poner más hincapié a la hora de trabajar en grupo, ya que los "fallos" de una persona pueden hacer que otra acabe perjudicada.

Tras el repaso, pasamos al tema el cual trataríamos el resto de la clase: el Concurso de Fotografía sobre Medina Sidonia que se celebraría el viernes de esa semana, y en el cual nosotros actuaríamos como monitores de los alumnos participantes en el mismo. Miguel nos había enviado esa misma semana un correo indicándonos el "programa" del día y el desarrollo que seguiría el concurso a lo largo de la mañana, así que en la hora, nos dedicamos principalmente a la hora de recibir instrucciones sobre cómo debíamos actuar y qué debíamos hacer siendo monitores.

Nuestro trabajo consistía principalmente en acompañar a 6 alumnos de distintos centros de Medina por el pueblo e ir dándole consejos sobre qué fotografías realizar, y como no, vivir una nueva experiencia como "profesores". Así, Miguel nos recordó que nos debíamos encargar de revisar las cámaras de cada alumno participante y comprobar que estaban a la máximo resolución y que no grababan la fecha ni la hora a la hora de sacar fotografías. Además, nuestro trabajo como monitores incluía también el encargarnos de seleccionar las mejores 5 fotografías de cada uno de nuestros alumnos. Así, tras terminar el concurso, debíamos llevarnos las tarjetas de memoria de los participantes y elegir las que para nosotros eran las 5 mejores fotografías de ellos, para posteriormente, llevárselas a Miguel en un pendrive con el nombre modificado siguiendo un criterio, para así poder ordenarlas.

Tras las instrucciones, también estuvimos hablando de los posibles "problemas" que podían surgir a lo largo de la jornada. Como ya sufren muchos maestros, hay algunos alumnos que parece que les gusta llamar la atención, y es posible que nos encontrásemos con alumnos conflictivos a lo largo del día. Miguel nos indicó que para cualquiera de estos casos, lo llamásemos a su móvil, el cual nos proporcionó o volviésemos al instituto con el alumno conflictivo y que él se encargaría del resto.

Después de unos minutos de debate sobre este tema, estuvimos hablando sobre los posibles sitios a visitar en el pueblo. Miguel nos indicó que debíamos visitar obligatoriamente lugares como La Alameda, la Iglesia Mayor y dos casas rurales, además de otros sitios que nosotros eligiésemos a lo largo de la jornada.

Una vez acabadas las dudas y aclaraciones, en los últimos minutos de la clase, Miguel nos mostró el PowerPoint que mostraría el viernes en el Salón de Actos durante la conferencia antes de iniciar el concurso. En el PowerPoint podíamos ver ejemplos sobre distintos tipos de fotografías, los cuáles ya hemos ido viendo a lo largo de este curso, como fotografías de reflejos, a contraluz, siguiendo la regla de los tercios, etc.

Y así terminó la clase del lunes... para posteriormente llegar el viernes, el esperado día del Concurso.


Comentario del Concurso de Fotografía

Tras casi 3 meses formándonos como fotógrafos, finalmente llegó el momento en el cuál desmotraríamos nuestros conocimientos adquiridos, y además, serviría también como prueba para evaluarnos a nosotros mismos, y ver nuestra madurez a la hora de dirigir un grupo de alumnos, más o menos conflictivos... y es que creo que muchos, al final del día, finalmente entendieron lo que llegan a tener que soportar los profesores; no es fácil enseñar, quedó demostrado.

Nuestra "aventura" comenzó el ya citado viernes a las 8:00 de la mañana. Miguel nos había citado a primera hora en el Salón de Actos para así prepararlo para cuando llegasen los distintos centros. Tras unos primeros minutos de comentarios y bromas respecto al día, así como ver nuestra puntuación ese trimestre (seguro que muchos afrontaron el día con mejor ánimo que otros), nos pusimos manos a la obra: tras un estruendo de sillas, bancos y mesas moviéndose, acomodamos el sitio que más quisiera el salón de la casa de muchos de nosotros. Una vez preparado, cada uno de nosotros "eligió" una fila de asientos, en la cual se colocaría con sus alumnos una vez llegasen estos, y la cual sería el punto de partida del día.

Tras entregarnos un papel para apuntar los datos de nuestros participantes y los sobres para meter tarjetas, algunos de nosotros nos dirigimos al patio ya que sobraban aún algunos minutos. Allí nos echamos algunas fotos de grupo y estuvimos riéndonos un rato y haciendo bromas, rompiendo así un poco la tensión momento antes de que llegasen los alumnos. Nos dirigimos de nuevo al salón de actos, y una vez allí, comenzó la jornada con la llegada de los alumnos seleccionados de nuestro instituto. Un servidor, avispado en aquel momento, se llevó consigo a Estefanía, alumna de 1º de BTO, la cuál conocía de antes y a la cual tengo que agradecer su colaboración a lo largo de la jornada, que no fue poca.

Poco a poco fueron llegando los alumnos del resto de centro participantes, y los nervios, al menos en mí, iban creciendo poco a poco: cada vez que llegaban nuevos alumnos, intentabas escoger aquel que creías que se iba a portar mejor, comentando entre nosotros quién nos había tocado y cómo lo "veíamos". Por mi parte, como se verá a continuación, no me puedo quejar: en un principio parecían los 6 bastantes buenos, y fueron mucho más que eso. Tras la revisión de cámaras y el apuntado de datos de cada alumno, dónde ya por mi parte empecé a intimar con ellos gastándoles alguna broma, pasamos a los actos oficiales.

Tras todo el lío de la llegada, pasamos a los actos "oficiales", los cuáles comenzaron de la mano del director del instituto, Juan Tabernero, y del presidente del AMPA, que nos agradecieron nuestra participación y dieron la bienvenida a los alumnos de los distintos centros. A continuación era el turno de Miguel, que se dedicó a explicar la mecánica del concurso y posteriormente, el PowerPoint que nosotros ya habíamos visto, dándole algunas lecciones breves de fotografías y consejos a los participantes, como guía para el resto del día. Me sorprendió bastante que mis alumnos lo escuchasen todo atentamente, como una clase normal, dándose bastante buenas sensaciones, aunque no me quise confiar.

Aproximadamente a las 10:30 salimos finalmente al patio, acompañando a nuestros alumnos, donde recibimos un más que necesario y desde aquí, agradecido desayuno por parte de las madres del AMPA, que sirvió para coger fuerzas y energías el resto del día, así como para comentar con nuestros compañeros nuestras primeras experiencias y sensaciones sobre nuestros alumnos y nuestro futuro trabajo de monitores.

Así pues, llegó la hora, y a las 11:00 partimos hacia la calle (yendo anteriormente al baño del instituto ya que un par de alumnos de mi grupo querían ir... ya me estaba viendo de madre) para iniciar lo que prometía ser un día bastante largo... aunque a mí se me hizo cortísimo. En un principio, decidí dirigirme a los sitios dónde debíamos ir obligatoriamente, e ir entrando en el resto de lugares que nos encontrásemos por el camino. Así pues, nuestra primera parada fue en el Caminillo, primer lugar dónde actué como profesor (con algo de nervios) y les estuve explicando a mis alumnos algunos elementos interesantes para fotografiar. Yo también me disponía a ello, y entonces, comenzaron los "problemas": una de mis alumnas, María, no podía echar fotos ya que su memoria estaba llena. Tras un buen rato buscando con ella la opción para borrar las fotos y vídeos de la cámara, lo conseguimos, y aunque parezca una tontería, tras darme las "Muchas gracias", esas dos palabras sirvieron para "motivarme" el resto de la jornada, y es que la satisfacción de ayudar a alguien y enseñarle algo nuevo, es una de las cosas que más te puede llenar, al menos para mí; daba gusto ayudar a mis alumnos. Además, en ese mismo momento me di cuenta de que mi grupo no podía ser mejor, ya que siempre que los llamaba para continuar, se plantaba ante mí en breves instantes, y cualquier consejo que les proporcionaba lo seguían al pie de la letra, echando 10 fotografías basadas en dicho consejo.

Tras subir al centro del pueblo, habiendo pasado antes por el Arco de la Pastora, fuimos entrando en algunos patios dónde echamos algunas fotografías muy interesantes, enseñándole a mis alumnos algunos conceptos como el macro o el contraluz, y en dónde empecé bromear con los alumnos, los cuáles se reían bastante e incluso algunos comenzaron a contarme algunas anécdotas suyas, bromeando, y a cada instante me preguntaban si la fotografía que habían echado era buena o no... ¡así daba gusto enseñar!

Al dirigirnos a La Alameda sufrí un pequeño susto, ya que me di cuenta que me faltaba un alumno cuando hice el recuento, quedándome como se dice vulgarmente "con los huevos de corbata". Lo que ocurrió es que decidimos no entrar en la Iglesia Victoria porque había mucha gente, pero uno de mis alumnos, Alfonso, no se enteró y entró dentro a echar fotografías. Cuando estuve a punto de llegar a La Alameda me di cuenta de esto, y dejándole el resto de grupo a Estefanía, fui corriendo a la Iglesia dónde, para mi alegría, se encontraba Alfonso realizando fotos como un cosaco, tan tranquilo, y me estuvo relatando todas las fotografías que había realizado.

Antes de llegar a La Alameda hicimos una visita al patio del convento de las monjas de abajo, así como a la Iglesia, dónde estuve bastante rato explicando algunos trucos para que la imagen no saliese movido y ángulos desde dónde tomar buenas fotografías... y es que tras 3 meses de clase de fotografía, la mente no hace más que procesar imágenes automáticamente, y ves fotos en cada rincón, es algo que me impresionó mucho tras pensarlo.

Llegamos a La Alameda, pero vimos que allí había pocas posibilidades de realizar buenas fotografías, ya que una parte de la misma estaba de obras y estropeaba bastante la imagen y el paisaje. En ese mismo momento me di cuenta de que yo también debía ir realizando fotografías, tal como nos dijo Miguel, pero el estar atento a los alumnos, hablar con ellos, el bromear, enseñarles cosas, darle consejos... estaba haciendo que el tiempo se me pasase volando y no me diese cuenta de nada; sinceramente, era una gozada.

Decidimos pues subir a la Iglesia Mayor por la parte de atrás del Ayuntamiento, parándonos antes en un par de casa rurales y patios que encontramos en el camino, dónde me pude encontrar con algunos compañeros como Adrían o Alberto y compartir experiencias sobre cómo llevábamos el día. Era complicado subir por algunas calles del pueblo, ya que las aceras llegan a ser muy estrechas e iba continuamente mirando hacia atrás, viendo que ninguno de mis alumnos tenía ningún problema y que estaban todos conmigo, como si fuese una madre, aunque en cierto modo me gustaba.

Tras una parada en las Caballerizas dónde me pude reir mucho con un comentario de Almudena (la cuál no sabía como se le llamaba al flash), nos dirigimos a la Iglesia Mayor, dónde pudimos encontrarnos a la entrada a una gran cantidad de grupos y a compañeros como Alex, Rocío o Milagros, algunos con mejor cara que otros. Ante tanta acumulación de niños, tuve especial cuidado en que ninguno de ellos se me fuese con otro grupo, pidiéndole ayuda a Estefanía y José Manuel (alumno de 4º de ESO del Sidón), los cuales me ayudaron bastante a lo largo del día. Una vez en la Iglesia, comenzamos realizando fotos en el patio de fuera, dónde expliqué otros conceptos como el encuadre o la geometría, para luego entrar dentro de la Iglesia, el lugar dónde mis alumnos realizaron más fotografías. Como ya he comentado antes, constantemente me iban pidiendo ayuda sobre cómo fotografiar una cosa u otra, y a cada foto debía dar mi "aprobado", cosa que ellos tenían muy en cuenta.

Después de un buen rato dentro de la Iglesia, en el cual charlé con algunos de mis compañeros, nos quedaba tiempo para un par de sitios más, así que decidimos ir al Hotel Cabeza del Toro y a un par de casas rurales que se encontraban cerca del mismo, donde conocí incluso y estuve charlando con uno de los alumnos de Agraria que participaba en el concurso, bastante simpático.

Se acercaba ya la hora de volver al instituto, y para mi sorpresa, por mí me hubiese quedado 1 hora más realizando fotografías, me lo estaba pasando genial. En el camino de vuelta me entretuve un rato ya que a María se le quedaba pillada la cámara, asunto que pudimos solucionar, y Alfonso, el más dicharachero del grupo, me contó parte de su vida, con la cual me pude reir un montón.

Tanto nos entretuvimos que cuando llegamos al instituto, todos los grupos se encontraban ya en el salón de actos, sentados y acomodados, y tuve que recoger rápidamente las tarjetas de cada uno, cosa que casi se me olvidaba. Tras despedirme de cada uno de mis alumnos, por fin nos quedamos reunidos los monitores, los cuáles nos reunimos para contar cómo nos había ido el día, a unos mejor y a otros peor... y si no que se lo digan a algunos compañeros como José Manuel, Milagros o Rocío, cuyos alumnos incluso llegaron a pegarse o escaparse... así se le quita a cualquier las ganas de enseñar.

Después de reirnos un buen rato con las anécdotas y experiencias del día, Miguel nos agradeció a todos nuestro trabajo y nos invitó a algunos de nosotros a tomar algo en un bar, dónde seguimos riéndonos y hablando de varios temas.

En resumen, para mí, como ya habréis podido leer, ha sido una experiencia más que positiva, es más, me ha enseñado una gran cantidad de cosas. En un principio, tenía ese miedo de ver qué alumnos me tocaban y si entre alguno de ellos se encontraba algún "elemento"... pero para mi sorpresa, me tocó un grupo magnífico, dispuesto a aprendar y volcado con el concurso, se lo pasaron genial, al igual que yo. Y es que el simple hecho de que alguien te de las gracias por haberle ayudado, es para mí una de las cosas más satisfactorias que una persona puede sentir en la vida, te llena de una manera que no lo hace ninguna otra cosa (siempre que la otra persona esté dispuesta a dejarse ayudar, claro).

Una experiencia inolvidable, y que por mí repetiría las veces que hiciese falta. Aún tengo en mente que nunca llegaría a ser profesor, pero esta experiencia me ha servido para varias cosas: por un lado, como no, demostrar los conocimientos sobre fotografía adquiridos a lo largo de este trimestre, los cuáles ya salen "solos"; y por otro lado, a lidiar con una situación como es tener 6 niños a tu cargo, es ahí dónde debes intentar "imponerte" pero de una manera que transmita confianza a los alumnos, y haciendo que ellos se sientan a gusto contigo... es por ello por lo que pienso que bromeando y con risas, aunque mantiendo un mínimo de tono serio, se puede llegar a dónde sea =)

Y hasta aquí mi experiencia como monitor-profesor, de la cual he salido más que satisfecho. A continuación, podéis ver las mejores 5 fotos que realicé ese día, a pesar de que no tuve tiempo para realizar muchas.




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